Las altas temperaturas representan un mayor riesgo para las personas que viven con diabetes e hipertensión, por lo que autoridades de salud hicieron un llamado a extremar precauciones durante esta temporada de calor.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, el exceso de calor puede alterar el funcionamiento de las glándulas sudoríparas, dificultando que el cuerpo se enfríe de manera adecuada y aumentando el riesgo de sufrir un golpe de calor.
Además, las altas temperaturas pueden reducir el volumen sanguíneo y provocar cambios inesperados en los niveles de glucosa, lo que incrementa el riesgo de complicaciones en personas con enfermedades crónicas.
Por ello, las autoridades recomendaron mantenerse bien hidratado, evitar la exposición prolongada al sol en las horas de mayor intensidad y acudir al médico ante cualquier síntoma de deshidratación o malestar.

