El gobierno de Miguel Díaz-Canel anunció la próxima liberación de 51 presos como gesto de buena voluntad en el marco de las relaciones entre Cuba y el Vatican, que intenta mediar en las tensiones entre Cuba y Estados Unidos.
La medida ocurre en medio de la fuerte presión del gobierno de Donald Trump, que ha endurecido las sanciones y el suministro de petróleo a la isla, provocando escasez de combustible, apagones y una crisis económica.
Aunque las autoridades cubanas no revelaron los nombres de los liberados, organizaciones de derechos humanos señalan que aún existen más de 1200 presos políticos en el país. Liberaciones similares han ocurrido en el pasado durante momentos de negociación diplomática, como en 2015 tras el acercamiento impulsado por Barack Obama y durante la visita del papa Francisco.
Analistas consideran que estas liberaciones podrían ser un intento del gobierno cubano de aliviar la presión internacional y abrir la puerta a posibles negociaciones.

