A finales de febrero de 2020, México se encontraba en la fase inicial de vigilancia epidemiológica ante la propagación mundial del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19.
El 24 de febrero de 2020, el país aún no confirmaba oficialmente casos positivos; sin embargo, las autoridades sanitarias mantenían protocolos de monitoreo ante el incremento de contagios a nivel internacional. Días después, el 27 y 28 de febrero, la Secretaría de Salud confirmó los primeros casos en territorio nacional, detectados en la Ciudad de México y en el estado de Sinaloa.
En ese momento, el gobierno federal informó que México entraba en la Fase 1, correspondiente a casos importados —es decir, personas que habían viajado al extranjero, particularmente a Italia, donde ya existía transmisión activa del virus.

