Frente a la creciente tensión con Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump, el gobierno de Canadá planea redirigir miles de millones de dólares del gasto militar, históricamente destinado a empresas estadounidenses, hacia fabricantes nacionales.
La estrategia, que se anunciará esta semana, busca reforzar la autonomía militar de Canadá y reducir su dependencia de Estados Unidos, tras las medidas proteccionistas y amenazas de Trump, incluido su comentario de que Canadá podría convertirse en el “estado 51” de EE. UU.
Desde su llegada al poder, el primer ministro Mark Carney ha incrementado significativamente el gasto militar, que en 2025 alcanzó unos 7.000 millones de dólares estadounidenses para cumplir con el mínimo de la OTAN del 2 % del PIB, con el objetivo de llegar al 5 % para 2035. Sin embargo, Canadá ya no planea adquirir entre el 70 y 75 % de sus armas de EE. UU., como históricamente lo había hecho.
El nuevo plan destinará el 70 % del gasto militar a empresas canadienses, aumentando sus ingresos en un 240 % y proyectando un crecimiento de exportaciones de armas del 50 %, lo que generaría unos 125.000 empleos en la próxima década. Además, se elevará en un 85 % la inversión en investigación y desarrollo militar, con especial atención al Ártico.
Según el gobierno, la política refleja un cambio en el orden mundial: “Se han trastocado las suposiciones arraigadas sobre la paz en Europa y la resistencia de las viejas alianzas. Es más importante que nunca que Canadá pueda sostener su propia defensa y proteger su soberanía”.

