Canadá presentó un plan multimillonario para fortalecer sus Fuerzas Armadas, apostando por empresas nacionales y reduciendo su dependencia de Estados Unidos.
Durante una visita a la compañía tecnológica CAE, el primer ministro Mark Carney afirmó que el país ha confiado demasiado en su geografía y en aliados externos para su protección, lo que ha generado vulnerabilidades “que ya no son viables”.
La estrategia contempla una inversión de 82 mil millones de dólares en cinco años, con el objetivo de elevar el gasto en defensa al 2% del PIB en el corto plazo y hasta el 5% para 2035. El plan incluye el fortalecimiento de capacidades militares en tierra, mar y aire, con especial atención a la soberanía en el Ártico, región estratégica ante el deshielo provocado por el cambio climático y el creciente interés de potencias internacionales.
Carney también reiteró que el contexto global es cada vez más inestable y cuestionó la confiabilidad de Estados Unidos como socio estratégico. En ese sentido, marcó diferencias con la visión nacionalista promovida por la administración de Donald Trump, señalando que el nacionalismo canadiense es de carácter cívico y enfocado en la defensa de los derechos en una sociedad diversa.

