La defensiva de Seattle Seahawks fue la gran protagonista en la victoria 29-13 sobre los New England Patriots para conquistar el Super Bowl LX en Santa Clara, California.
Seattle dominó de principio a fin, capturando siete veces al quarterback Drake Maye y provocando dos intercepciones, una de ellas devuelta para touchdown en el último cuarto. A la ofensiva, Sam Darnold tuvo un desempeño discreto, pero contó con el respaldo del corredor Kenneth Walker III, quien sumó 135 yardas terrestres, y del pateador Jason Myers, histórico al convertir cinco goles de campo en el Super Bowl.
Con este triunfo, los Seahawks obtuvieron su segundo campeonato de la NFL, mientras que Nueva Inglaterra se consolidó como el equipo con más derrotas en Super Bowls, con seis caídas en 12 apariciones.

